AMOR A MORA

By
Updated: enero 12, 2018

En contraposición a esas películas en las que antes de comprar los pochoclos y apoyar el traste en el asiento ya sabés quién la va de protagonista, (y podés vaticinar -sin riesgo alguno- que, políticamente correcto, mezcla de Juan Carr y Facundo Arana, no se moverá de su zona de confort que lo convierte en el yerno ideal que toda sexagenaria querría tener), la vida de Rodrigo Mora en River es un film que te traslada de un lado al otro, con altas y bajas emocionales, como el electrocardiograma de un hipertenso.

Desde su presentación en sociedad con la Banda Roja, que generó expectativas al punto de tenerlo referenciado como un potencial vacunador serial de Chanchos hasta el exilio futbolero al que tuvo que someterse por desavenencias (con danza de rumores al viento) con un prócer Millonario, pasando por el regreso con indiferencia y la silenciosa importancia que tuvo en el equipo multicampeón continental 14/15, Mora parecía construir la carrera de un futbolista más.

Pero Rodrigo le ganó a lo que parecía sellado y torció el destino, guionando su propia película con gestos inusuales para los tiempos que corren.

En años en los que muchos players parecen jugar con un ojo apuntando al arco contrario y el otro a la página que anuncia la cotización del dólar, el euro y el yuan, el Pistolero desechó la chance de emigrar a Arabia Saudita -pese a que le habían tirado un banco, dos camellos y tres barriles de crudo- seducido por la gloria deportiva que podía obtener en El Más Campeón.

Toda película que se precie de tal tiene su nudo, y el nudo lo sentimos en la garganta quienes lo queremos bien, al escuchar los silenciosos gritos en forma de rumor, que hablaban de lo complicado de su lesión.
Muchos preferimos callarnos y esperar (aunque hubo quien habló de Mas), para luego apoyar la recuperación de este valuarte, quien a fuerza de temple, esfuerzo y buen humor dio el ejemplo, no bajando nunca los brazos, ni siquiera cuando la mano venía jodida.

Mora se subió al avión de sus sueños. Logró volver a entrenar a la par de sus compañeros, y si marcha como todos esperamos, pronto volverá a ser una opción más en un plantel que se está jerarquizando como aquellos buenos viejos River…

La estadía del uruguayo en El Más Grande tuvo de todo. Pero a la película, aún le faltaba el final feliz, el que todos soñábamos desde el día en que los gritos silenciosos, en forma de rumor, nos hicieron doler la garganta tanto como los goles del Pistolero que gritamos, pero menos que los que volveremos a gritar: ni más ni menos que verlo dentro de una cancha, derrochando cada gota de sudor y talento para ayudar a que River vuelva a ser Campeón.

Rodrigo escribió su propia película: Amor a Mora!!!

 

 

Para más publicaciones de nuestro amigo @LocoReCuerdo pueden visitar su Blog: unlocorecuerdo.blogspot.com.ar/

Foto: Prensa River Plate