SE CUMPLEN 29 AÑOS DE LA PRIMER COPA LIBERTADORES

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Updated: octubre 29, 2015

Veintinueve años pasaron de aquel 29 de octubre de 1986 que consagró a River, como el mejor de América por primera vez en su historia. Veintinueve octubres pasaron desde aquella imagen del Tolo Gallego (capitán de ese equipo) levantando la ansiada Libertadores.

Sin lugar a dudas, 1986 quedará marcado como uno de los mejores de la historia millonaria. De la mano del Bambino Veira en el banco, y de un equipo plagado de nombres dignos de la historia de River, la Banda levantó la Copa Libertadores e Intercontinental por primera vez en su existencia.

La lluvia que caía en aquella tarde de octubre le daba al cotejo el marco ideal. Afuera en las tribunas, 80 mil personas ansiando ver victoriosos a sus guerreros. Adentro, en la cancha, once gladiadores dispuestos a dejar la vida por el objetivo. Fue así que River salió al campo de juego, arriba en el marcador por el 2-1 obtenido en Colombia, y con la intención de darle la estocada final a su rival.

Antes de esa ansiada final, el equipo del Bambino había dejado en el camino a Boca, Wandereres y Peñarol por la primera ronda, y luego al Barcelona y Argentinos por las semifinales. El América de Cali fue testigo de una de las más grandes noches de gloria (como lo sería diez años después en el mismo escenario), y lejos estuvo de poder arrebatarle la ilusión de la conquista americana a River.

Pumpido; Gordillo, Gutiérrez, Ruggeri, Montenegro; Enrique, Gallego, Alonso, Alfaro; Alzamendi y Funes eran los once que había elegido el técnico millonario para definir la historia. Por el lado del América, Uribe había mandado a la cancha a Falcioni; Valencia, Espinoza, Luna, Porras; Aquino, Ischia, Cabañas, Ortíz; Gareca y Battaglia.

El Búfalo Funes se vistió de héroe a los 24 del segundo tiempo cuando, con aquél zurdazo cruzado al arco de Falcioni, desató la locura millonaria. Por primera vez en su historia River se alzaba con un torneo que, hasta ese momento, le venía siendo esquivo (derrotas en las finales del 66 y del 76).

De la mano de Alonso, con las atajadas de Pumpido, la garra del Tolo Gallego, y con una dupla temible en ataque (Funes y Alzamendi), el Monumental se vestía de fiesta para celebrar el esperado triunfo en un certamen internacional. La lluvia ya era historia, las lágrimas de los jugadores y de la gente alcanzaban para inundar un estadio que solo gritaba la palabra campeón.

Ese 1986 iba a tener su gran final feliz cuando el 14 de diciembre, de la mano, o mejor dicho de la cabeza, de Antonio Alzamendi, River se coronaba campeón intercontinental en Japón.

Veintinueve años después el recuerdo está más que vigente…