(s)IMPREVISTO

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Updated: noviembre 1, 2016

~~ “El azar solo favorece a una mente preparada” (Louis Pasteur)~~

No existe matemático ni miembro de AFA capaz de explicarlo (aún no logran explicarse aquello de 38 + 38 = 75), pero el domingo River perdió 2 a 2.

Como se vio evidenciado en los últimos partidos del Torneo, el equipo consiguió una ventaja que no supo conservar, agrandando a un rival inferior hasta terminar defendiendo el punto (que sirve de muy poco) dentro del área.

Del mismo modo que frente a Patronato y Defensa y Justicia, El Más Campeón no supo adueñarse del desarrollo del juego, aún cuando el resultado del cotejo le guiñaba un ojo. Esta vez, con el juego 2-0 (tras avivada de goleador de un inspirado Driussi y golazo del Pity, digno de la 10 de River que tantas veces hemos dicho no merecía), el detonante para la reculada en chancletas fue la inoportuna expulsión de Montiel -que mostró buenas condiciones, aunque está más verde que esa rama que metés en el fuego y te caga el asado-.

A partir de ese momento, los de la Banda Roja parecieron ser el Arsenal de Alfaro, todos dentro de su campo, tratando de defender (sin la pelota, y con un improvisado Ponzio de central) en el área, los infinitos centros a la bocha de Boghossian que nos complicaron hasta el empate.

Atribuirle a la mala suerte (o a los “imponderables”, como intentó ensayar Gallardo al término del partido), lo acontecido en los últimos tiempos es hundirse aún más en el mar de dudas, en el que parece naufragar muchas veces el equipo…

Puede ser que una lesión sea mala suerte (no todas juntas, la gran mayoría de ellas musculares), pero no se puede embanderar dentro de lo imprevisible el hecho de no tener en el plantel, jugadores para reemplazar a los lesionados.

No era imprevisible suponer que Leandro Vega sería de gran utilidad en el semestre (como alternativa para jugar de segundo central o lateral izquierdo, con un lugar seguro en el banco, ganado gracias a poder cubrir más de un puesto), y sin embargo fue empujado a abandonar el equipo (terminó en NOB, trocado por el hasta ahora inexpresivo Denis Rodríguez, pero fue ofrecido a cuanto equipo sonara por ahí).

Ni era inestimable suponer que la epopeya de ver en el verde césped a Lollo y Larrondo (que no pasan la VTV ni coimeando al de la Municipalidad) iba a tener más postergaciones que los amistosos por la Copa BBVA.

Tampoco se puede juzgar como azaroso el hecho de no tener posibilidades de sustituir durante el desarrollo de cada cotejo a los lesionados o expulsados, si no, por el contrario, deberíamos empezar a mencionar (si es que no lo venimos haciendo desde hace largos meses -incluso cuando se ganaba todo) lo desbalanceado del armado de los bancos de suplentes, en el que el reglamento te otorga la posibilidad de disponer de 6 jugadores de campo para poder, eventualmente, reemplazar a los 10 titulares, y muchas veces nos encontramos con que de esos seis, 3 son delanteros, lo que nos hace rezar para que no se nos manquen los defensores.

Gallardo hizo muchas cosas bien desde su regreso a River (esta vez como DT). Y mucho de lo bueno que hizo, sumado al gran nivel evidenciado por muchos notables jugadores que confluyeron en el momento justo, dio como resultado un River ganador, dueño de un gran juego. Pero Gallardo también se equivoca. Lo hizo antes (durante el período de los 5 Torneos ganados) y también lo hace ahora. Y no marcar los errores que uno cree que cometió el máximo referente del Cuerpo Técnico, solo por el hecho de las alegrías que nos dio, es tan injusto como peligroso…

Lo que se viene es complicado, por el rival que se deberá enfrentar y por las condiciones en las que el equipo asumirá el compromiso. La manera de pasar la menor cantidad de sobresaltos posibles es la de volver a las fuentes, haciéndose fuerte donde mejor se desenvuelve el equipo. River debe presionar a Estudiantes, jugarle lo más lejos posible del área y tratar de lastimarlo cada vez que pueda.

Gallardo elevó la vara, dejándola bien alta. Él fue el máximo responsable de las mayores alegrías de los últimos tiempos, y la gente se lo reconoció. Por eso, no debe ser otro que él quien sea señalado cuando las cosas no van bien (cómo se le va a echar la culpa al PF por las lesiones del Plantel, si el PF está en ese lugar subordinando su trabajo a la planificación del DT…).

Que la recuperación arranque el sábado, con una victoria con buena muestra de fútbol frente al puntero, y sepultando la racha de lesiones y expulsiones.

Lo mejor está por venir…

Por @LocoReCuerdo

 

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